Una medicina amarga

Puede una sentencia aliviar el dolor provocado por un atentado terrorista como el del 11 de marzo? Psiquiatras y psicólogos sostienen, con matices, que el fallo es la puerta para recuperar cierta normalidad.

PABLO ZARIQUIEGUI

Puede una sentencia judicial aliviar el dolor ocasionado por la pérdida de un hijo o por las heridas causadas en un atentado terrorista? La imagen ofrecida por las víctimas --familiares y afectados-- del 11-M parece indicar lo contrario. "Y a mí qué más me da si ahora llego a casa y mi hijo no está ahí", se lamentaba llorando una madre tras escuchar de boca del magistrado Javier Gómez Bermúdez un resumen del fallo judicial. Este periódico ha querido conocer, de manos de los expertos, psiquiatras, psicólogos y médicos forenses, la respuesta a la pregunta que encabeza el reportaje. Puede una sentencia aliviar el dolor provocado por un atentado? Los especialistas consultados ayer no siempre coinciden. Todos ellos, eso sí, afirman que es mejor que exista un dictamen judicial a que no se produzca. Lo que sigue son, de forma resumida, algunas de sus opiniones.

Más alivio que reparación

"El conocimiento de las penas alivia, pero no repara el daño moral". Es la opinión de Julio Bobes, catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo. Bobes subraya que la reacción ante el fallo depende de la situación previa de la víctima. No es lo mismo haber perdido al marido o a un hijo que haber resultado herido leve. Bobes indica que las reacciones ante un fallo judicial están llenas de matices. Este especialista hace hincapié, sobre todo, en sus aspectos más positivos. "La sentencia nunca satisface del todo, pero es una invitación a cerrar la herida. Es una invitación a encontrar un final simbólico como cuando enterramos a nuestros muertos", comenta. Bobes es consciente, pese a todo, de que el fallo judicial no siempre marca el final. Aproximadamente un 18% de las víctimas de un atentado terrorista desarrollan trastornos de estrés que les llevan a estar en alerta permanente. Bobes afirma que los afectados del 11-M seguirán requiriendo atención especializada.

Es el principio del fin

"Con la sentencia en mano la curación comienza a ser posible". Así lo afirma, al menos, Angel García Prieto, médico psiquiatra. García Prieto recuerda que las víctimas de atentados terroristas pueden generar trastornos adaptativos o de estrés. "Mientras el juicio no concluye, el paciente sigue con estrés y no va a conseguir la curación", subraya. Este especialista lo ha visto en los afectados por accidentes de tráfico que viven pendientes de un proceso judicial. "La sentencia permite que se recupere la normalidad dentro de lo posible", añade. García Prieto va incluso más lejos. Este psiquiatra sostiene que el dictamen de un juez "puede llegar a actuar como un bálsamo, aunque no siempre responda a las expectativas". Este especialista manifiesta que precisamente por eso es de agradecer la celeridad con la que se ha resuelto el caso.

Que todo acabe pronto

José Manuel Serrano es médico forense. Está acostumbrado a realizar informes que servirán de prueba en un proceso judicial. Su contacto con los afectados es, por lo tanto, previo a la sentencia. Serrano coincide con sus colegas en que la mayoría de las personas que han sufrido daños quieren que todo acabe pronto. "Quieren tener la sentencia de una vez, quieren una conclusión, que todo acabe, aunque no sea del todo favorable", destaca. Este médico forense recomienda, por lo tanto, agilizar los trámites para evitar que algunos problemas de salud puedan cronificarse.

Entre lo justo y lo injusto

"Todo dependerá de la percepción de justicia de la sentencia". La frase es de Miguel Silveira, psicólogo clínico. Este especialista sostiene que la reacción de los afectados por el 11-M dependerá en gran medida de la consideración que tengan del fallo judicial. "Si lo consideran injusto, aumentará su sufrimiento y se prolongará su estado de desazón", comenta. En el otro lado de la balanza, quienes opinen que se ha hecho justicia "se sentirán compensados y notarán que comienza a reducirse su estado de ansiedad". La clave, para este especialista, está pues en la consideración de lo justo o injusto del fallo. Silveira aporta, pese a todo, otro argumento en el que coincide con Julio Bobes. La recuperación psicológica de los afectados dependerá de sus secuelas. "Los que están gravemente afectados continuarán mucho tiempo con el trauma o cargarán para siempre. Los que lo estén poco se recuperarán pronto", matiza. Silveira, precisamente por eso, es partidario de mantener las terapias.

 

La Voz de Asturias:
http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=375717

 

 

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