"Quien enseña que la solución es una torta, se arriesga a que su hijo se enfrente a tortas con sus problemas"

ROCÍO RAMOS, psicóloga del programa 'spernanny' de cuatro

Rosana Lakunza

Pamplona. Rocío Ramos es la supernanny de Cuatro. Una vez a la semana, se cuela en los hogares para intentar resolver problemas de la vida cotidiana que enfrentan a padres e hijos. No se siente una Rottenmeier, y menos una Mary Poppins. Le encantaría hacer magia, pero no. Los tiempos cambian y se nota en muchas cosas, sobre todo en la familia. A supernany no le vale ya eso de por la paz un Avemaría y ser el amigo de tus hijos. Ahora se necesitan padres que fijen normas, marquen límites, y ofrezcan todo su cariño. Ésta es su receta para que esos locos bajitos sean felices y se conviertan en adultos integrados.

¿Cómo se siente en televisión?

El equipo me ha hecho sentir cómoda. El trabajo que estoy haciendo ante las cámaras es el mismo que había hecho hasta ahora.

Sí, pero sin ir a las casas de las familias que tienen problemas. ¿No?

He sido educadora y, como tal, sí que trabajas la vida cotidiana. Como psicóloga no, los psicólogos no hacemos visitas domiciliarias, pero sí trabajamos de la misma manera.

¿Cree que las familias con hijos pequeños o adolescentes necesitamos un psicólogo de cabecera?

Es necesario el psicólogo en la medida en que uno no sabe resolver un problema, en la medida en que uno no obtiene los objetivos deseados.

¿Por qué se pueden conseguir resultados desde la psicología y no desde el seno familiar a secas?

Los resultados siempre los consigue la familia, para mí está clarísimo.

¿Entonces?

Cuando se va a un psicólogo admites de alguna manera que te oriente, que te enseñe otras formas de educar distintas de las que has utilizado hasta ahora para poder obtener el resultado que quieres.

Rottenmeier o Mary Poppins, ¿de quién está más cerca?

Creo que de ninguna. Mary Poppins es magia, y yo magia no hago. ¡Ya me gustaría! El resultado depende de los padres y de los niños.

No se ha posesionado sobre la señorita Rottenmeier.

Tampoco, creo que todos acaban contentos y la reacción suele ser más cariñosa que todo eso. Hay quien no lo ve así.

¿En qué problemas podemos coincidir todas las familias?

En muchos asuntos de la vida cotidiana que no se pueden resolver. Si hablamos en general de todos los cambios de la sociedad que estamos viendo, pienso que hay muchos problemas relacionados con los límites y con las órdenes. Dependiendo de cómo se logren contener esas situaciones, el niño adoptará un comportamiento tirano o, por el contrario, se introducirá mejor dentro de la dinámica familiar. Sí se gestiona bien todo rodará como tiene que rodar, de forma afectiva y cariñosa.

Una torta a tiempo, ¿frase desterrada?

Completamente. Cuando uno enseña que la solución es dar tortas, se arriesga a que su hijo se enfrente a tortas con sus problemas.

¿Desterramos también el castigo?

Hay que saber utilizarlo, es una consecuencia a determinados problemas y conflictos.

¿Quién chantajea más, los padres o los hijos?

No entiendo que se chantajee, mucho menos por parte de los padres. Pero haberlos, haylos, claro. Está el chantaje emocional que lo utilizan tanto los padres como los niños. Los hijos, más que chantajear, manipulan en función de la respuesta que dan los padres. Si un niño llora cuando no quiere algo y sus padres se lo retiran...

¿A qué edad empiezan las normas?

Desde el principio.

¿Desde que nacen?

Entiendo que sí, aunque cada fase es distinta. Cuando hablamos de disciplina...

¿Qué entendemos por disciplina?

Hábitos, orden... Con un niño recién nacido no te vas a poner a discutir si toma o no el biberón, es a demanda del pequeño, pero dentro de esa demanda el niño se va ajustando. Se van introduciendo horarios de comidas, de meriendas..., esto por hablar de alimentación, pero tres cuartos de lo mismo si hablamos de dormir o de la higiene.

Serrat hablaba de "esos locos bajitos" y algunos padres lo hacen de "esos pequeños monstruos".

Serrat me encanta. Creo que me quedo con "esos locos bajitos", es mejor definición. Pequeños monstruos es una expresión que me da pena, creo que de los hijos hay que disfrutar, que casi todos queremos tener hijos.

Se dice que los hijos somos egoístas hasta que nos convertimos en padres.

Ja, ja, ja... Sería muy categórico hablar así. El cambiar el rol aporta muchas cosas, quizá te lleve a ser más generoso con tu tiempo y con todo.

Supongo que en esos cambios estamos hablando del trabajo de la mujer, del cambio en los roles, del consumo... ¿Están peor educados los niños ahora?

¿Por qué vamos a hablar de peor? Hace que los hijos se eduquen de otra manera. Y que haya que pensar, sin alarmarse, en que las circunstancias han cambiado y que nos tenemos que plantear otras cosas distintas. Estamos en el punto de enfrentar esas reacciones, sobre todo en el caso de los adolescentes, pero sin alarmas.

¿Y qué esperamos conseguir?

Lo que todos queremos, que nuestros hijos sean felices y que se vean bien adaptados como adultos en el entorno que les toque.

Se insiste mucho en que los padres somos muy consentidores y que utilizamos la frase "de por la paz, un Avemaría".

Creo que es una actitud que no tienen todos los padres, no se puede generalizar. Efectivamente, niños y adultos tenemos al alcance de la mano muchas más cosas. Es verdad que tenemos menos tiempo para dedicarlo a los niños y eso nos genera culpa. Y también que esa culpa provoca que no queramos pelearnos con ellos...

Padres, amigos o colegas. Hay quien dice que padres a secas.

Estoy convencida de eso. Los padres tienen que poner límites y tienen que tener clara la figura de autoridad que representan. Un hijo debe aprender que en su casa los límites los ponen los padres, el profesor y, el día de mañana, incluso su jefe.

Noticias de Álava:
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