Niños cada vez más inconstantes

Psicólogos y educadores dicen que la generación zapping pide actividades cortas
Los monitores detectan en los niños una mayor facilidad para aburrirse y la necesidad de cambiar constantemente de juego

Maite Gutiérrez  

Ahora, a dibujar un dragón; luego, a fabricar marionetas, después toca adivinanzas, pero sólo un rato. Se van al patio. Empieza un partido de fútbol y a los veinte minutos cambian al juego del matabolets. Que los niños sientan la necesidad de saltar de una actividad a otra en poco tiempo es algo que en los esplais están cada vez más acostumbrados a ver. Preparar un taller que requiera varios días de dedicación cuesta, y la frase "me aburro" empieza a sonar más de la cuenta. "Antes no pasaba tan a menudo, los niños tenían una capacidad de sorprenderse mayor, en cambio ahora parece que lo traen todo sabido", explica Francesc Garreta, presidente de la Federació de Moviments d´Esplais de Catalunya.

Según este experto en la educación del tiempo libre, en los últimos años están detectando dificultades para mantener una atención continuada en las actividades largas. "Es lo que algunos sociólogos llaman la generación zapping: se les está acostumbrando a picotear de muchas cosas, pero a no profundizar en nada, buscan la satisfacción constante y rápida", añade. Por eso talleres como los de manualidades suelen ir acompañados de quejas y algún que otro bostezo: "Las actividades plásticas son las que presentan mayores problemas porque duran más, y si dejamos un taller a medio hacer un fin de semana y lo retomamos al otro te dicen: ´¿No lo habíamos acabado ya? ¿Aún durará más?´". Los juegos se van quedando sin final, "les da igual acabarlos o no, en seguida cambian", dice Garreta, y en general es difícil preparar algo en grupo y a medio plazo, por lo que "hay que incidir con más fuerza en que la recompensa real viene después del esfuerzo".

Los resultados que tienen que llegar "ya" traen de cabeza a los monitores, pero para la profesora de psicología evolutiva y de la educación de la Universitat de Barcelona (UB) Magda Rivero, la búsqueda de lo inmediato es una característica natural en el niño. "El deseo de obtener una recompensa rápida ha existido siempre, incluso en los adultos, aunque hoy en día sucede de una forma más exagerada", afirma Rivero. El motivo, según ella, es el modelo de educación que se está imponiendo. "Existe la conciencia de que hay que tratar bien al niño, y esto es positivo, pero cuando se exagera mucho se tiende a darle todo lo que desea, así que se le acostumbra a conseguir lo que quiere al instante, y esto tiene repercusiones", dice. Rivero resume el fenómeno que evidencian los centros de ocio con una frase: "La abundancia mata el hambre", y es que los niños reciben tantas satisfacciones seguidas que acaban saturados.

Garreta resalta "la capacidad de aburrirse que tienen los chavales hoy día" pese a contar con más juguetes y estímulos que nunca. En este sentido, Magda Rivero apunta que lo que antes era una novedad en el esplai,ahora se está convirtiendo en una continuación de lo que se desarrolla en el colegio. "La escuela de hace años era muy poco participativa, y cuando ibas a un casal era un mundo nuevo; en cambio, ahora también se hacen talleres y la forma de enseñar ha cambiado, puede que una parte del problema esté en la habituación a este tipo de actividades", apunta. Garreta asume este reto al que se enfrentan los esplais y acepta que el típico taller de barro de hace 20 años ya no es tan novedoso porque también existe en el colegio. "Es necesario que innovemos en nuestras actividades para que no sean una mera repetición", admite.

Sin embargo, repetir dibujos y figuras en el colegio y el esplai no es la única explicación a este aburrimiento casi crónico que observan los casals y a la dificultad de concentrarse. "La fatiga también influye, y hay que plantearse si los niños no llevan un ritmo de vida demasiado estresante, con cantidad de actividades extraescolares, así es normal que les cueste mantener la atención", explica Magda Rivero, que reivindica la necesidad de aprender a relajarse y a hacer actividades no fructíferas de vez en cuando. No pasa nada, afirma, por estar dos horas en el césped haciendo tonterías. Y tampoco aburriéndose un poco. "No todo en la vida es divertido, y los más pequeños también han de entender esto", afirma.

La estrategia que siguen los responsables de los centros educación en el tiempo libre para luchar contra la "demanda" de talleres cortos y micropropuestas es sencilla: implicar al niño en la organización de las actividades. "Es parte de nuestra metodología, pero ahora es más necesario que nunca potenciarla", dice Carles Barba, vicepresidente de la Fundació Catalana de l´Esplai. Su experiencia es que, si los niños son gestores de su propio tiempo, estarán mucho más motivados y no les costará tanto invertir tiempo y esfuerzo para llegar a un objetivo más a medio plazo. "Intentamos que no sea un consumidor pasivo, sino un gestor de su propio tiempo de ocio", afirma Francesc Garreta. "Si se les pregunta qué quieren hacer, por qué, y luego ven que aquello por lo que han trabajado durante tanto tiempo tiene una proyección, todo es mucho más fácil y didáctico", añade.

También más positivo. Si se les da todo programado, existen varios riesgos: aburrimiento - como ya están constatando los monitores consultados- y acomodamiento. Magda Rivero alerta sobre una práctica que puede tener repercusiones en la vida adulta: "Se lo damos todo tan preparado, las horas de las clases, de las actividades extraescolares, incluso de su propio tiempo libre, que corren el riesgo de no ser capaces de organizarse por sí solos y desarrollar iniciativas propias".

Lavanguardia.es: http://www.lavanguardia.es/gen/20070422/51333682777/noticias/ninyos-cada-vez-mas-inconstantes-rivero-carles-barba-barcelona-ub.html

 

 

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