JORGE BUCAY PSIQUIATRA, ESCRITOR: «Aprendí lo mismo siendo taxista y payaso que como terapeuta»

El gurú de la autoayuda habla sobre la felicidad en Donostia. «Ser feliz no es un derecho, sino una obligación con la vida», defiende el escritor argentino

arantxa aldaz

Jorge Bucay (Buenos Aires, 1949) se pone el optimismo por montera para afrontar los entresijos de la vida. «Optimista es la persona que cree que todavía tiene cosas por hacer», define con su meloso acento porteño. Escritor superventas, psicoterapeuta y conferenciante internacional, el argentino se dio a conocer al gran público con Cartas para Claudia (1989), una recopilación de escritos dedicados a sus pacientes del área de salud mental al que le siguieron otros títulos de éxito. Antes fue vendedor ambulante, taxista, comentarista radiofónico y hasta payaso, una trayectoria profesional que le ha ayudado a conocer su particular camino hacia la felicidad, de la que hablará en Donostia, hoy en los Cursos de Verano de la UPV y mañana en el Aula de Cultura DV.



- Usted se define como 'un ayudador profesional'.

- Es un término muy personal. En realidad lo acuñé hace muchos años. Yo estudié Medicina y soy médico de profesión. Pero siempre pensé que los médicos curamos pocas cosas. Y los psiquiatras menos todavía. Así que la palabra médico era un poco complicada para mí. La palabra psiquiatra, con diez años de especialidad en mi caso, era como encapsularme en un lugar que no era el mío. Terapeuta era otra palabra que podía ser. El psicoterapeuta habla de terapia, pero es algo que parece casi reservado a los enfermos. Y yo trabajo con muchos pacientes que están sanos, salvo por una enfermedad que todos tenemos, la neurosis. Entonces era muy difícil definir qué hacía yo. En la búsqueda, pensé que yo era un ayudador profesional, alguien que ha hecho de la ayuda al otro su profesión.

- Su charla, 'La felicidad posible', batirá récord de asistencia. Da qué pensar sobre las inquietudes de la sociedad...

- Si el público espera encontrar una solución mágica, saldrá muy decepcionado. Yo no doy consejos ni soluciones, sólo herramientas de sentido común. Siempre digo que es difícil que alguien llegue a una charla mía y descubra algo que nunca jamás se le había ocurrido. Cuando la gente me escucha o lee un libro, dice: «¿Ah, pero si esto es lo que siempre pensé!». Hablar sobre felicidad siempre es un desafío, porque nadie puede decirte qué tienes que hacer para ser feliz. Cada uno tiene que encontrar su propio camino. La felicidad es más que un derecho, es una de las pocas obligaciones que tenemos con la vida, porque estar vivos es un privilegio.

- ¿Y qué es la felicidad?

- Lo peor de todo es que no hay una respuesta. Si yo contestara a esa pregunta, parecería que sólo hay una definición. Yo puedo decir qué es la felicidad para mí. Es lo que todo el mundo debería buscar y hallar desde su propia dirección. Lo que a mí me gusta es diferenciar dos cosas que en general se confunden. La gente piensa que ser feliz es estar contento. Y como no se puede estar contento siempre porque pasan cosas desagradables, la gente cree que no se puede ser feliz todo el tiempo. Y eso es un error. La felicidad es una cosa y estar contento, otra. Ser feliz tiene más que ver con la manera en la cual tú recorres tu camino. Es la serenidad de quien sabe que está en el camino correcto. Y eso sólo lo puedes decidir tú.

Las dos caras de la vida

- ¿Hay muchos obstáculos en ese camino?

- A veces sí. Hay veces que caminas cuesta arriba y otros en los que la vida te lleva a los mejores lugares. Hay gente que se enoja tanto cuando está cuesta arriba que no puede ni siquiera disfrutar cuando llega el momento de estar a favor del camino. Dicen que no importa cuán delgada sea la feta (la loncha) de queso, porque siempre tiene dos caras. Y la vida también tiene dos caras, una más alegre y otra más triste. Y eso es vivir, entre otras cosas, porque además sería muy difícil percibir el sabor dulce si no sabes lo que es el amargo.

- ¿El sufrimiento forma parte de ese estado de felicidad?

- Desde el punto de vista de la psicología, el sufrimiento siempre es patológico. No hay razón para sufrir, pero eso no quiere decir que no tengas que conocer el dolor, la tristeza o la pena. Eso es hasta cierto punto saludable. El sufrimiento es otra cosa. Siempre suelo poner el mismo ejemplo: Tú vas por un camino y te caes en un pozo y eso duele. El sufrimiento, en cambio, sería quedarse a vivir ahí abajo, en la oscuridad.

- ¿Cómo se puede hacer feliz a alguien?

- Ninguno de nosotros es tan poderoso como para hacer feliz a alguien. Cuando alguien dice: «¿Ah, me haces tan feliz!», me parece una estupidez. A uno le gusta creerse esa mentira, pero los dos sabemos que es mentira. No tenemos ese poder, pero tampoco tenemos el poder de no hacer feliz a alguien. Uno se miente cuando cree que las propias decisiones hacen feliz al otro.

- ¿Se puede encontrar la felicidad sin haberse perdido antes?

- Dicen que Budha encontró el camino de la felicidad sin haberse perdido antes. Yo creo que no es posible, a no ser que seas un iluminado. En nuestra vida cotidiana, hay que haberse perdido para poder encontrarse, aunque hay gente que se ha perdido demasiado. Con un poquito bastaría.

- La felicidad cada vez importa más a la gente. ¿Quiere decir que hay también más perdidos?

- Los médicos pensaban antes que había más casos de cáncer. Pero no es así. Lo que hay son más diagnósticos, gente que vive más años. Hoy somos más conscientes de la felicidad y de la infelicidad. El auge de los libros de superación personal no tiene que ver con que cada día estemos más locos, sino que tenemos más conciencia de que eso importa. Hoy hay un regreso a la vida espiritual de las personas. No son malas noticias.

- ¿Todos necesitamos pasar por el diván?

- No, que me disculpen los colegas. Hay muchos que creen, honesta y sinceramente, no por un tema de buscar clientes, que todo el mundo debería hacer terapia en algún momento de su vida. A mí me fue necesaria. Pero he conocido mucha gente que ha pasado por consultas terapéuticas y ha salido igual. Y algunos pocos a quienes la terapia les ha perjudicado, les ha hecho entrar en un lugar que no ha sido bueno para ellos.

- La mayoría de su público es femenino. ¿Alguna razón en especial?

- Es doloroso decir esto, pero es lo que pienso. Nuestras madres y nuestros padres han educado a los varones a que ellos no tienen que aprender, sino enseñar.

«Caminar por la calle»

- Sus libros se venden por miles de ejemplares. ¿Pesa la responsabilidad de saberse tan apreciado?

- No son libros terapéuticos. El único que se circunscribe a la autoayuda es el último (Veinte pasos adelante). La responsabilidad siempre pesa. Me pesa a mí y al que se siente escuchado. Nos pesa a todos los que de alguna manera somos leídos, escuchados, mirados, los que podemos ser para algunos un camino o una dirección en la que apoyarse.

- En su biografía llama la atención la cantidad de oficios que ha tenido: vendedor ambulante, taxista, payaso... ¿El trabajo le ayuda a encontrar el camino de la felicidad?

- Sí, no tengo ninguna duda. Yo aprendí lo mismo manejando un taxi que teniendo la consulta terapéutica; aprendí tanto sobre el buen humor como payaso que como cuando trabajaba en el hospital. Todo lo que he vivido y lo que sé es compendio de mi trabajo. Mi maestra, la doctora Savslasky, siempre dice que para ser un buen terapeuta hay que estudiar mucho y caminar mucho por la calle para ver gente corriente.

- Perdone la indiscreción, ¿es feliz?

- En mi concepto de la felicidad, sí soy feliz, pero no sólo en este momento. Soy una persona feliz y lo era también cuando en diciembre del año pasado murió mi mamá. Estaba profundamente triste, muy apenado y dolorido, pero no tenía que ver con ser feliz.

- ¿La felicidad puede entonces durar para toda la vida?

- Sí, si no te descuidas.

- Hay que andar vigilante...

- Una vez le preguntaron a Woody Allen si él era feliz. Y él dijo: «Sí, cuando estoy distraído» (risas). En mi caso es al revés, soy feliz cuando no estoy distraído. La felicidad consiste en estar atento al camino.

aldaz@diariovasco.com

Diario Vasco:
http://www.diariovasco.com/20070822/al-dia-local/aprendi-mismo-siendo-taxista-20070822.html

 

 

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