En Navidades todo el mundo se quiere y eso no es cierto

ANASTASIO OVEJERO CATEDRÁTICO DE PSICOLOGÍA SOCIAL EN LA UNIVERSIDAD DE VALLADOLID
Critica el derroche y despilfarro que hay en estas fechas, incluso por parte del sector público

FIDELA MAÑOSO

Para Anastasio Ovejero, catedrático de Psicología Social en la Facultad de Ciencias del Trabajo en el campus palentino de La Yutera, la Navidad es una fiesta eminentemente familiar y pagana -«a pesar de que la Iglesia Católica lleva veinte siglos intentando hacer de ello una fiesta cristiana»- en la que la publicidad y el márquetin ponen toda la maquinaria en marcha para vender una imagen de felicidad que no es tal, «todo el mundo se quiere y no es cierto», asegura este profesor de Dueñas.

-¿La Navidad es la fiesta del consumo por excelencia?

-Siempre han sido fiestas de un cierto consumo, pero regulado y razonable. Lo que ha cambiado es que en España hemos pasado de ser un país 'pobre a rico' en dos décadas, y el factor añadido es que se ha pasado de un capitalismo de producción a un capitalismo de consumo y para venderlo hay un tinglado de márquetin y publicidad.

-¿Se pierde el sentido común en estas fiestas?

-En el tema del consumo, el sentido común lo hemos perdido durante todo el año y estos días de forma exagerada. Cuando digo consumo, hablo de derroche y despilfarro, incluso desde el punto de vista del sector público que tanto está hablando de cómo combatir el cambio climático ¿Qué mensaje están dando los poderes públicos para que se ahorre si resulta que las luces navideñas las ponen, en el mejor de los casos, en el día de la Constitución?

-¿Los sentimientos se acentúan en estas fechas?

-Una persona que esté y se sienta sola, durante estos días se siente mucho más, y en Nochebuena lo siente más que un día cualquiera por razones culturales, pero es que nosotros somos seres culturales. Es la noche que más alegría hay en casa pero cuando más lágrimas hay en otras porque han perdido a un familiar recientemente y se siente la silla vacía. Ese tipo de sentimientos, incluso el de solidaridad, destacan y se acentúan, es lo que se llama en psicología social 'efectos de saliencia'.

-Y así todos buenos, solidarios...

-Es el propio márquetin y la propia publicidad los que te venden esa imagen de felicidad. Todo el mundo se quiere y eso no es cierto, es la representación social.

-¿Qué es más frustrante, no poder comprar algo o tenerlo que comprar porque casi es obligatorio?

-Lo más frustrante es no poder comprar algo. La sociedad de consumo crea en todos los ciudadanos unos sentimientos de insatisfacción perpetua y eso es muy grave. Por eso en una sociedad que valora tanto a los seres humanos por lo que tienen y no por lo que son la frustración es tan grande.

-¿Arrastra el entorno a comprar?

-Yo no me lo creo, somos seres humanos y por tanto libres y lo que pasa es que también hay una acomodación excesiva. Hay una ideología de la globalización que se basa en el individualismo, egoísmo y competitividad en el que la gente se queja, pero nadie se implica y va a lo cómodo. Si los demás compran, yo compro. Esto es grave en el tipo de educación que se le está dando a los niños.

_¿Dónde encontrar el equilibrio en estas fechas ante los niños?

-En enseñar al niño, pero no en estos días, sino desde que nace, a controlarse y a saber que cada uno es diferente. Yo creo que no es bueno que el niño tenga mucho de todo, y algunos padres se quejan, pero se lo compran porque dicen que los demás niños lo tienen.

-¿Una regla de oro en educación?

-No existe, pero si hay una es que los niños no hacen lo que les dicen que hagan, sino lo que ven hacer. Y si además ven que sus padres se dejan llevar por lo que haga todo el mundo....

-En estas fechas piden y piden...

-Hay que acostumbrarles a que no pidan tanto y a que sepan que se puede pedir y no dar. Y por supuesto lo que no aconsejaría es frustrar a un niño, hay que comprarle algo que le gusta o incluso decirle que se compran una o dos cosas, y tener mucho cuidado con los tíos y abuelos porque esa esa otra... Yo creo que a los niños se les está haciendo unos infelices porque se les colma de todo.

-Sólo tienen que abrir la boca...

-Es peligroso que antes de saber el valor de las cosas ya estén de vuelta de todo y en ese sentido estoy de acuerdo con el valor del esfuerzo. Tienen que saber que todos somos diferentes, lo que no significa que seamos desiguales. Cada familia decide educar a sus hijos de una manera y el consumo desenfrenado no es precisamente la mejor.

-Entonces, moderación...

-No valen las excusas de que como el mundo lo hace.... No hay mucha gente que diga, ¿como mucha gente lee voy a leer! Eso no. Lo utilizamos como un artilugio para vivir más cómodamente, pero en el sentido negativo, y además justificamos nuestra propia conducta al no atrevernos a afrontar las cosas y ser distinto a los demás.

El peligro de pensar

-¿Cómo sobrellevar estas fechas?

-Cada uno tiene que reflexionar sobre qué le gusta, y que haga todo lo posible para que sean como le gustaría que fueran y no como la publicidad, la moda, la masa o el rebaño le diga como vivirla.

-¿Tan 'aborregados' estamos?

-Creo que sí, pero porque queremos. Hemos perdido toda capacidad de autocrítica. Al sistema le interesa que no pensemos, porque de lo contrario sería muy peligroso y para el ciudadano es más cómodo no pensar, seguir consumiendo estos días y derrochando cuando también siguen muriendo cada día 40.000 ó 50.000 niños de hambre en el mundo.

-Habrá quien piense que su discurso es negativo y echa por tierra unos días de ilusión.

-Pues que digan el día que quieren les dé el discurso y cuándo no les va a amargar. Soy vitalista en ese sentido, pero hay que hacerlo de la forma que uno quiere.

-¿Cómo vive usted la Navidad?

-No con un carácter religioso, y para mi son maravillosas porque son las vacaciones de invierno. Sigo trabajando, estudiando un poco menos y leyendo un poco más. Comer un lechazo con un buen vino ya no se disfruta como antes, ahora lo puedes comer todos los días. A mí me sigue gustando, es mi único exceso.

El Norte de Castilla:
http://www.nortecastilla.es/20071217/palencia/navidades-todo-mundo-quiere-20071217.html

 

 

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