El Dolor de las Pérdidas

La muerte no es un tema fácil ¿Cómo entonces podemos ayudar a nuestros hijos a enfrentarla?

Por Pirinola.cl

Aunque lo normal en nuestros tiempos es que los abuelos vivan hasta la adultez de sus nietos, siempre existen tristes excepciones. Si los lazos han sido fuertes, probablemente ésta será la primera experiencia de muerte cercana y dolorosa que enfrentarán los niños. O bien puede ser la muerte de sus bisabuelos, que también están más vigentes y presentes en la vida de los niños en nuestros tiempos.

La psicóloga Valeria Fuentes dice que el problema es que la muerte es algo que en nuestra sociedad tiende a negarse y esconderse, y que como es una crisis dolorosa, los papás “con un deseo legítimo, pero mal entendido, tratan de proteger a sus hijos de vivir este dolor y se las ocultan”.

El psicólogo Osvaldo Vásquez recomienda que “desde siempre se les respondan concretamente a los niños sus preguntas. Si al niño le quedan dudas al respecto, seguirá preguntando, si no, se quedará tranquilo con la respuesta que los satisfizo. Pero para que esto ocurra, es esencial que los adultos seamos capaces de darles el espacio para que se hagan los cuestionamientos”.

En la opinión de ambos profesionales, una buena forma de enfrentar  la muerte, es no excluir a los niños de los funerales y de los ritos, pues se les impide procesar la crisis definitiva. Ésta es una oportunidad de aprendizaje para nuestros hijos, donde pueden procesar la información, y ser capaces de comprender que la vida sigue, a pesar del dolor.

Al mostrarles este ciclo, los estaremos ayudando en su vida adulta a saber procesar las penas y pérdidas sin negarlas, siendo capaces de expresarlas y vivirlas plenamente. De esta forma, no quedan cabos sin atar y es más fácil seguir adelante.

Al ritualizar un acto, se integra la vivencia a la vida y se le da sentido al dolor. La experiencia en los niños es mucho más concreta, ven la muerte como algo natural. Por eso los adultos debemos ayudarlos a crear sus propios ritos para recordar al tata o la abuela que se fue. Ya sea ponerle flores, hablarle a una foto o conversar sobre cómo era esta persona, qué les gustaba y qué no, qué compartían juntos. Fomentar sus recuerdos y no evitar nombrarla delante de ellos.

Los niños son perfectamente capaces de enfrentar el dolor e incorporarlo en su vida a través del entendimiento, la comprensión y la permisividad para sentir pena. Los padres tenemos que aprender a mostrar a nuestros hijos el sentido del dolor y a ayudarlos a formar sus propios ritos, para que a partir de él obtengan una experiencia enriquecedora y no bloqueen sus sentimientos. Además, así podrán sentir que la pérdida no es tan definitiva, pues a través del amor que sienten por la persona que se fue, mantienen vivo su recuerdo.

 

Chile.com:
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