El 90% de las parejas que se someten a tratamientos de fertilidad padece estrés

E. V.

VALENCIA. Traer un hijo al mundo se convierte para algunas parejas en un verdadero quebradero de cabeza que puede acarrear situaciones de estrés y ansiedad. Desesperación. La pregunta se hace inevitable: «¿Será alguno de los dos infértil?»

Desde el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) advierten de que comportamientos típicos de estrés y ansiedad aparecen en el 90 por ciento de las parejas que se somenten a tratamientos de reproducción asistida «lo que puede incedir de forma negativa en la capacidad de gestación».

Mujeres con altos niveles de ansiedad ovulan un 20 por ciento menos, sus óvulos fecundan un 30 por ciento menos y son un 20 por ciento más proclives al aborto que las mujeres que puntúan bajo en niveles de ansiedad y estrés, destacan desde el IVI.

Con el objetivo de disminuir dichos niveles este instituto ofrecerá gratis a las parejas una consulta de apoyo piscológico, «una medida que responde a la necesidad de unir la medicina reproductiva y la psicología con el fin de ayudar a estas parejas a conseguir un estado de ánimo más positivo que favorezca la posibilidad del embarazo», aseguró Amparo Ruiz, directora de IVI Valencia, quien destacó que las parejas que inician programas de reproducción asistida «pasan por tres fases con necesidades distintas en cuanto a apoyo psicológico».

En la primera de ellas, la fase de diagnóstico, los pacientes se enfrentan al conocimiento de los motivos de su infertilidad, un acontecimiento «que puede incluso afectar a la relación de la pareja».

En segundo lugar, se inicia el tratamiento médico y «con él la incertidumbre y el temor a los efectos, tanto físicos como psíquicos, de las técnicas médicas empleadas».

Finalmente, las parejas tienen que afrontar el momento de obtener los resultados. Durante los quince a veinte días que tienen que pasar desde que se aplica la técnica de reproducción asistida hasta que esperan el posible embarazo, «aumentan los niveles de ansiedad y las conductas obsesivas en las mujeres».

Pena extrema

«Si no se ha conseguido la gestación, se vive un momento de pena extrema, el sentimiento de pérdida del hijo, por el contrario, si se logra el embarazo se experimenta una alegría enorme, al mismo tiempo que aparece el miedo al aborto», indicó el IVI.

La intención del IVI es «ofrecer este recurso desde el principio del tratamiento y no únicamente como ayuda a la que acudir cuando la situación ya es límite».

«Queremos conseguir el mayor equilibrio emocional en nuestros pacientes, facilitar la relación de pareja y prevenir que aparezcan problemas de mayor envergadura como depresiones».

 

ABC:
http://www.abc.es/20070613/valencia-valencia/parejas-someten-tratamientos-fertilidad_200706130245.html

 

 

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